Serie: Reflexiones antes de acabar 2025
[1 de 6] La GRATITUD 🙏
Este año, también me regaló cosas para agradecer
Cuando pensamos en dar las gracias, siempre se nos viene a la cabeza lo bueno: gracias por haberme ayudado, gracias por estar a mi lado, gracias por el regalo… Lo verdaderamente difícil es ver el agradecimiento en aquello que nos trastocó, lo que transformó una vida apacible en un remolino de caos y vorágine. Y precisamente en estos momentos tan vertiginosos es donde está el verdadero cambio.
La vida relajada es necesaria para asentarnos, pero solo las subidas y bajadas de la montaña rusa de la vida nos hacen salir de la zona de confort para evolucionar. Y ojo, y esto es algo que siempre digo en mis cursos, no hablo de ponernos en total indefensión fuera de la comodidad; se trata de sentir cierta molestia tolerable que nos haga sentirnos incómodos en donde estamos y deseemos buscar una nueva zona de bienestar. Aunque todos sabemos que la vida no siempre tiene en cuenta esta prerrogativa tan humana.
Tengo que deciros que estas son las primeras navidades donde mi familia y yo brindamos desde la salud. Todos los años brindábamos POR la salud, pero por primera vez en varias navidades teníamos motivos para brindar DESDE la salud porque ya no estaban presentes en la mesa ni el cáncer ni los restos de la meningitis. Y este fue el principal motivo de agradecimiento al chocar las copas el 24 de diciembre.
Afortunadamente, estamos acostumbrados a estar sanos, somos capaces de planear qué vamos a hacer al día siguiente, pero no nos paramos a pensar lo agradecimos que debemos estar porque todo eso puede cambiar literalmente en un segundo. A este respeto, he de confesaros que antes de la meningitis tenía el síndrome del inmortal (no sé si existe, pero si no es así, acabamos de inventarlo), pero desde mi salida del hospital, mi visión de la vida cambió a mejor. No me asusté, no me volví pesimista… me volví agradecido: cada pequeña alegría significaba poder disfrutarla, cada fallo ya no era visto como algo tan grave como para no poder solucionarlo.
2025 me trajo otra forma de sentirme agradecido. El cáncer volvió a aparecer en mi familia y me golpeó con quien más me podía doler. Fueron momentos de no saber por qué estaba pasando, pérdida de norte emocional, caos en mi cabeza… De repente, todo perdió sentido, el faro que me alumbraba se había apagado. Oscuridad. Pero de esta situación aprendí a sacar claridad, me sentí fuerte para acompañar y ser apoyo cuando era necesario. Pero también aprendí a hacer algo que jamás había hecho: llorar. De verdad, qué sensación tan agradable y de paz queda cuando has llorado. Por favor, quienes tenéis esta capacidad, no volváis a sentiros mal. ¡¡¡Tenéis un gran superpoder!!!
Esta situación fue algo que al principio me pareció insuperable, que acabaría hundiéndome más y más, pero destapó verdades internas que no sabía que existían. Gracias a que el golpe fue tan duro, hizo añicos mi coraza y conecté con mis sentimientos.
Y el tercer agradecimiento también vino de manos de la salud, en este caso mental. Lamentablemente, muchas veces seguimos teniendo cierto rechazo a hablar de ella porque aún sigue siendo tabú para muchos. A mediados de julio, me diagnosticaron TDAH y empecé a entender muchas cosas que me han pasado toda mi vida y que pensaba que formaban una parte de mí ante la que me había rendido sin luchar. Antes de dedicarme al crecimiento personal, no paraba de machacarme por no tener un rumbo claro, por empezar mil cosas y dejar mil y una, por sentir que todo lo que era el día a día para mí era una lucha constante, agotadora. Mis días eran de supervivencia y no sabía cómo vivirlos.
El diagnóstico no me sentenció, hizo que me entendiese y me sentí agradecido por descubrir que detrás de lo que hacía había un luchador a pesar de las dificultades bioquímicas que tenía mi cerebro desde el nacimiento. Mi autoconocimiento hizo que me quisiese más, que me mirase con unos ojos diferentes. Ya no necesitaba gafas para enfocarme, mi visión ahora era plena. Y es un gran motivo para dar las gracias.
Hoy echo la vista atrás a cualquiera de la doce meses de 2025 y solo veo vallas altísimas que he sabido saltar, mares inmensos que pude cruzar y a alguien que ahora es capaz de abrazar(se) desde una conexión más sincera. Lo que en su momento me pareció insalvable, hoy lo veo en la lejanía como algo que he podido superar y de lo que me siento orgulloso.
Sé que he pagado también un alto precio, como el haber descuidado el sueño que hizo que cambiase de vida: mi academia de crecimiento personal holístico, pero he de decirte que hoy me siento más alineado que nunca a este sueño que se está haciendo realidad gracias a personas como tú. Todas estas experiencias me han hecho crecer como persona, pero también como profesional en mi campo porque el aprendizaje que experimentas en carne propia no se olvida nunca, se comparte desde el corazón pero, sobre todo, te permite entender mejor a quien está pasando por lo mismo. Y no hay nada más alentador que demostrar que de lo abrumador se puede salir fortalecido por el aprendizaje que nos ha aportado.
Gracias, 2025, por estas pruebas que se han convertido en transformación.
Gracias a todo lo que he vivido mi realidad está cada vez más alineada conmigo.